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El Ovidio perdido del Seminario Mayor de Lugo

Siguiendo nuestro recorrido ovidiano por las bibliotecas gallegas, la visita de hoy, más breve de lo habitual, nos lleva hasta la provincia de Lugo, concretamente a la Biblioteca del Seminario Mayor de la propia ciudad de Lugo. La biblioteca, que se ubica en la sede del Seminario Diocesano, sito en la Avenida Ánxel López Pérez, es una institución de titularidad privada pero de uso público y gratuito.

La biblioteca posee aproximadamente 100.000 ejemplares de notable calidad y valor bibliográfico. Las materias mejor representadas evidentemente son las eclesiásticas, la teología, las escrituras y la filosofía, sin embargo, cuenta con obras fundamentales y destacadas del campo de la historia, el derecho y la lingüística, pero también de ciencias naturales y medicina. De manera concreta, es especialmente relevante la sección de ciencia que está relacionada con Ramón Mª Aller, el ilustre científico gallego del siglo XIX famoso por su labor en el campo de la astrofísica, que comenzó su vida sacerdotal y científica en el Seminario de Lugo.

Los orígenes de la biblioteca se remontan a las primeras bibliotecas episcopales de la Alta Edad Media, de modo que se puede afirmar que es una de las bibliotecas más antiguas de Galicia y por ello constituye uno de los bienes culturales más importantes de la provincia de Lugo.

El rico e importante Fondo Antiguo está formado por la Biblioteca Episcopal de la que fue autor el obispo Armañá, del siglo XVIII, al que se le añade el fondo del obispo Balanzá, ya del siglo XIX, además de significativas donaciones de varias figuras ilustres. Está constituido por obras fundamentales de diversas disciplinas y cuenta con numerosos ejemplares únicos.

El fondo ovidiano de la biblioteca del Seminario, sin embargo, no es especialmente nutrido, ya que se compone únicamente de seis ejemplares de los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX. Tres de ellos pertenecen a ediciones latinas de los Fastos y de la poesía del destierro, y tres son traducciones de las Metamorfosis, una de ellas, de 1645, una versión castellana editada en Madrid; otra, una versión francesa del siglo XIX, y la que hemos dejado para el final, la famosa traducción italiana de Giovanni Andrea dell’Anguillara, en la magnífica edición veneciana de 1584 impresa por Bernardo Giunta y adornada con las fantásticas calcografías debidas al discípulo de los Carracci, Giacomo Franco.

Esta edición, con la que ya hemos entrado en contacto en nuestra visita a la Biblioteca de la Universidad de Santiago, es la única obra ilustrada de Ovidio conservada en el fondo del seminario, pero constituye un caso peculiar que convierte nuestra visita en una especie de excepción, porque nos enfrenta a una de esas dolorosas pérdidas que sufren las bibliotecas en las todas partes del mundo.

La rica ilustración de la edición veneciana de 1584, que se muestra en su portada y en los quince grabados, uno por cada uno de los libros del poema, primeras calcografías incluidas en una obra ovidiana, de una calidad y una belleza extraordinarias, ha desaparecido en el ejemplar lucense: las quince ilustraciones han sido arrancadas y no se conserva más que la portada. La edición conserva su valor bibliográfico en su interesante traducción, pero se ha convertido en una lamentable «rareza»: una edición ilustrada que ha perdido todo su aparato visual. Un atentado contra el patrimonio bibliográfico que ha dejado una huella irreparable.

Como patrimonio ovidiano, el ejemplar está presente en la Biblioteca Digital Ovidiana en la que queda constancia de «lo que fue y ya no es», y ocupa un lugar por derecho propio entre los trece ejemplares localizados hasta el momento en las bibliotecas españolas, de los cuales en el sitio web de la Biblioteca Digital Ovidiana  se encuentran alojados y estudiados ocho. Esta famosa edición ilustrada de Ovidio, que se convirtió en un verdadero «best-seller» en Europa, también llegó a esta gran biblioteca de la ciudad de Lugo, pero un lector desalmado decidió cambiar su destino e impedir que otros lectores disfrutaran del poema del autor latino en todo su esplendor.

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Un patrimonio excepcional: las ediciones ilustradas de Ovidio de la librería franciscana de Santiago (y II)

Volvemos hoy a la fascinante librería franciscana para terminar de presentar su patrimonio ovidiano. Después de la incursión en las ediciones del XVI y XVII, nos corresponde mostrar las ediciones del siglo XVIII y XIX que se encuentran en la biblioteca: dos conjuntos de obras completas en tres tomos, unas ediciones académicas muy conocidas y difundidas, y un tomo de la traducción española de las Metamorfosis que se edita en Madrid entre 1805 y 1819, que es una edición de excepción. Ya hemos apuntado en nuestra entrada anterior, que a excepción de las ediciones del siglo XVIII, todos los ejemplares de las obras ilustradas de Ovidio de la biblioteca franciscana son ejemplares únicos en Galicia.

Así pues, la obra ilustrada de Ovidio en el siglo XVIII está representada en la librería conventual por dos ediciones de corte escolar, que no resultan representativas de las interesantes creaciones en la ilustración mitológica que se producen en el momento. Se trata de dos ediciones latinas con comentarios de las obras completas de Ovidio, repartidas en tres tomos de similar contenido, que, sin embargo, fueron bastante relevantes para el estudio de la obra del poeta en la segunda mitad del siglo XVIII.

La primera de ellas, cronológicamente, es la edición impresa en París en 1762 por J. Barbou, que lleva el texto latino de Burmann: P. OVIDII/NASONIS/OPERA /QUAE SUPERSUNT./PARISIIS,/ Typis J. BARBOU, viâ San-Jacobeâ, sub Signo Ciconiarum./MDCC LXII. El primero de los tomos está dedicado a la obra amorosa, de modo que contiene las Heroidas, Arte de amar, Remedios contra el amor, Amores, Sobre la cosmética del rostro femenino, más dos obras atribuidas, Haliéutica y Nux. El segundo tomo contiene el poema de las Metamorfosis y el tercero contiene el resto de las obras ovidianas, Fastos, Tristes, Pónticas y el Ibis. Revisitamos esta edición que ya hemos encontrado en la Biblioteca de la Universidad de Santiago y que está muy difundida en las bibliotecas españolas, como se puede comprobar en el sitio de la Biblioteca Digital Ovidiana.

            Por lo que se refiere a la ilustración, esta edición, como ya vimos, lleva en cada tomo un frontispicio a toda página y una viñeta calcográfica al comienzo del texto, del tamaño de una tercera parte de la caja del texto, todos ellos diseñados por C. Eisen y ejecutados por Joseph de Longueil o por J.-C. Baquoy y siempre firmados siempre por los dos artistas implicados -el diseñador y el grabador- y parecen concebidos ex profeso para esta edición. Lamentablemente, en el ejemplar de la librería conventual los tres tomos están mutilados, faltos, por tanto, de los tres frontispicios que sí vimos en el ejemplar de la biblioteca de la universidad compostelana.

Solo se conservan las viñetas ilustrativas que introducen cada uno de los tomos: la del inicio del texto de las Heroidas, que alude a las cartas de amor y representa a Ovidio escribiendo mientras contempla el retrato de su amante, Corina, que sostienen unos amorcillos; la viñeta que ilustra el inicio del texto de las Metamorfosis reproduce la historia de Deucalión y Pirra, y la que se encuentra al comienzo del texto de los Fastos, que representa la danza de los sármatas alrededor del túmulo de Ovidio.

Por otro lado, se encuentran los ejemplares de los tres tomos de la edición impresa en 1783 por la Sociedad Bipontina en la ciudad del mismo nombre: Zweibrücken, en Alemania; Bipontum, en latín. Se trata de una edición de las obras de Ovidio en latín, con el texto revisado y editado por la misma Sociedad Bipontina: PUBLII OVIDII/NASONIS/OPERA/AD OPTIMAS EDITIONES COLLATA/PRAEMITTITUR VITA AB ALDO PIO MANUTIO COLLECTA/CUM NOTITIA LITERARIA/STUDIIS SOCIETATIS BIPONTINAE/EDITIO ACCURATA/BIPONTI/EX TYPOGRAPHIA SOCIETATIS/MD CCLXXXIII.

Como reza el título, es una editio collata y accurata, es decir una de las ediciones escolares precisas y establecidas a partir de las mejores ediciones, que produjo esta Sociedad entre 1778 y 1811. Se trata de una edición muy difunda que se encuentra en diversas bibliotecas españolas como se puede comprobar en el sitio web de la Biblioteca Digital Ovidiana. El primero de los tomos, que ya hemos revisado en la biblioteca coruñesa de la Casa Consulado, está dedicado a la poesía amorosa, que se complementa con otras obras atribuidas a Ovidio (Heroidas, Amores, Arte de amar, Remedios contra el amor, Sobre la cosmética del rostro femenino, Haliéutica, Consolatio ad Liviam y Nux); el segundo tomo contiene el texto comentado de  las Metamorfosis, y el tercero reúne los Fastos , la poesía del destierro, el Ibis  y los fragmentos.

Desde el punto de vista de la ilustración, son aún menos significativas que las ediciones parisinas de Barbou, ya que no presenta más que un pequeño grabado en forma de medallón en la portada de cada uno de los tomos. En el primero aparece el retrato de perfil del poeta en el que se puede leer su nombre en griego OΥΗΙΔΙΟΣ ΝΑΣΩΝ. En el segundo tomo, los temas mitológicos de las Metamorfosis se resumen en el retrato en tres cuartos de la ninfa Leucótea; en la orla del medallón que lo contiene se puede leer su nombre en latín: LEUCOTHEA. El tercer tomo ilustra la obra “histórica” de Ovidio por medio del retrato de perfil del rey Numa, que lleva una cinta ciñendo el pelo, en la que puede leerse su nombre NVMA. Los tres grabados, que llevan como firma  Weis fc., fueron realizado por Johann Martin Weis, uno de los ilustradores que trabajaban con la Sociedad Bipontina.

El único “Ovidio ilustrado” español del siglo XIX

El último ejemplar que compone el conjunto de los “Ovidios ilustrados” de la librería franciscana pertenece a una de las tres únicas ediciones ilustradas de las Metamorfosis con el texto en español. Se trata de la traducción de Francisco Crivell, publicada en cuatro tomos en la Imprenta Real de Madrid bajo el título de Metamorfóseos o Transformaciones de Ovidio. Los cuatro tomos se publicaron en diferentes momentos, entre los años 1805 y 1819, acompañados por un conjunto de ciento cuarenta grabados, realizados por el grabador valenciano José Assensio y Torres, y por una serie de once viñetas, que se colocan al comienzo de once de los quince libros de los que consta el poema .

Esta edición española está realizada sobre el modelo de las ciento cuarenta calcografías y treinta viñetas creadas entre 1765 y 1769 por un elenco de los mejores pintores y grabadores franceses, coordinados por el grabador Le Mire y el editor Basan.Dichos grabados se imprimieron por primera vez en París para enriquecer una edición bilingüe de cuatro volúmenes impresos entre 1767 y 1771; de manera independiente, se realizó en 1770 una edición en un solo volumen compuesto exclusivamente por las ilustraciones.

Las similitudes entre ambas ediciones se aprecian claramente en las ilustraciones, que resulta evidente que son una copia reducida, pero bastante lograda, de los grabados originales de la edición francesa. Sin embargo, las ilustraciones no son lo único que tienen en común  ambas ediciones, puesto que también coinciden en el número de tomos y en el proceso de impresión y publicación repartida en varios años sucesivos. De ambas ediciones se publicó, además, el volumen único de grabados.

Al igual que sucede en la edición original francesa, cada hoja de grabado es independiente y no se encuentra incluida ni en la paginación ni en la signatura del libro lo cual facilita las modificaciones en la colocación de los grabados con respecto a la edición tipo. El texto de las Metamorfosis de Ovidio se divide en quince libros como es habitual, pero en esta traducción cada libro se organiza en fábulas, individualizadas con un breve título. De manera general las hojas de grabados se colocan a la izquierda o a la derecha del inicio de su correspondiente fábula. A lo largo de ciento treinta y nueve ilustraciones, al igual que sucedía en la edición original de 1767-1771 de París, los grabados muestran momentos concretos y precisos de los mitos narrados por Ovidio concebidos como una escena única. Los temas elegidos, al igual que la estética, se acercan al estilo rococó de sus modelos.

De la comparación de los ejemplares de la edición española, estudiados en diversas bibliotecas se constata que había tres elementos que variaban en los distintos ejemplares. Estos elementos de variación son las orlas decorativas, las viñetas calcográficas y el número y la ubicación de los grabados. De acuerdo con la combinación y variación de los tres elementos en los distintos ejemplares consultados, establecimos que existen tiradas de ejemplares sencillos como el de la biblioteca del Colegio de Santa Cruz de la Universidad de Valladolid y el de la Biblioteca  Pública de Segovia, y tiradas de ejemplares lujosos, con grabados enmarcados por primorosas orlas, y con viñetas, como es el caso del ejemplar de San Francisco. En la librería conventual de Compostela se conserva únicamente un ejemplar del tomo primero de la edición que está mutilado y en un deficiente estado de conservación. No obstante, se trata de una buena muestra de esta edición decimonónica, además de un libro ciertamente raro, ya que es, no solo el único ejemplar conservado en Galicia, sino uno de los escasos conservados en España de similares características.

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Un patrimonio excepcional: las ediciones ilustradas de Ovidio de la librería franciscana de Santiago (I)

El rastreo de la obra ilustrada de Ovidio en las bibliotecas españolas que realiza la Biblioteca Digital Ovidiana nos llevó en los primeros años de la primera fase del proyecto de investigación a la magnífica librería conventual que alberga el convento de los franciscanos de Santiago de Compostela, también conocido como el Convento de San Francisco do Val de Deus. La librería está alojada dentro del complejo del convento situado en el Campillo de San Francisco, 3, a unos cientos de metros de la plaza del Obradoiro. En este momento, el propio convento, un edificio de gran envergadura al que se une una magnífica iglesia diseñada en el siglo XVIII por Simón Rodríguez, un conjunto declarado Monumento histórico artístico el 16 de agosto de 1896, forma parte de un gran complejo hotelero que mantiene en su interior las dependencias de los franciscanos entre los que se encuentra la propia biblioteca.

El convento, que está construido en un terreno llamado Val de Deus que originariamente perteneció al monasterio de San Martín Pinario, hunde sus raíces en el siglo XIII cuando, según reza la leyenda, lo funda San Francisco en una peregrinación a Compostela en 1214, encargando su construcción a un carbonero compostelano que, junto a su familia, había acogido al fraile. Del primitivo convento no quedan más que los cinco arcos apuntados de la sala capitular que se pueden ver en el claustro principal y el sepulcro de Cotolay, el hospitalario y piadoso carbonero.

Prácticamente desde el momento de su fundación y con el inicio de los estudios teológicos de los frailes se empieza a constituir la biblioteca que en la actualidad cuenta con más de 100.000 volúmenes y es una de las bibliotecas más importantes de Galicia. Del conjunto unos 80.000 forman el Fondo Antiguo en el que destaca un número considerable de incunables y post-incunables. La librería posee entre otras obras excepcionales por su antigüedad y rareza un confesional de Alonso Madrigal, el Tostado, impreso en Salamanca en 1499, del que sólo hay otro ejemplar en Estados Unidos. Y entre todas las joyas bibliográficas de este fondo tan relevante no falta una serie de ejemplares de las obras ilustradas de Ovidio que son interesantes también por su rareza en relación con los fondos españoles. Los ejemplares ovidianos proceden de los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX. 

Nueve ejemplares componen el “Ovidio ilustrado” de la librería conventual: una edición latina de las Metamorfosis con comentario de Rafael Regio, editada en Lyon en 1528[5]; una edición bilingüe latín-francés de las Metamorfosis, publicada en Bruselas en 1677; dos conjuntos de obras completas en tres tomos del XVIII, y un tomo de la traducción española de las Metamorfosis que se edita en Madrid entre 1805 y 1819. Este grupo de piezas constituye un interesante muestreo de las ediciones de las obras ovidianas ilustradas, porque, a excepción de las ediciones del siglo XVIII, los ejemplares del siglo XVI, XVII y XIX son únicos en las bibliotecas de Galicia.

El siglo XVI: las Metamorfosis lionesas de 1528

Comenzando el análisis por orden cronológico, el primer ejemplar que hay que comentar es el correspondiente a la edición latina de las Metamorfosis impresa en Lyon en 1528. Se trata de un ejemplar especialmente interesante, porque pertenece a una edición bastante singular dentro del patrimonio bibliográfico español, ya que, no solo es único en las bibliotecas gallegas, sino que constituye un verdadero raro, dado que no hay más que otro ejemplar conocido que se encuentra en la Biblioteca de Reserva de la Universidad de Barcelona. El ejemplar de San Francisco (M.CSF.Lyon.1528) tiene además la característica añadida de ser un ejemplar mutilado, falto de portada y de numerosas páginas, de modo que no estaba totalmente identificado en la antigua catalogación de la biblioteca. La ausencia de la portada y del colofón dificultaba de manera extraordinaria la identificación de la edición a la que pertenecía el ejemplar, que estaba catalogado sencillamente como una edición de las Metamorfosis. La comparación de los tipos con otros ejemplares conocidos de ediciones francesas del mismo momento nos condujo a la conclusión de que se trataba de un ejemplar de una de las ediciones latinas con comentario de Rafael Regio que se editaron y reimprimieron en Lyon a partir de 1510, y, de manera concreta, de la de 1528, editada por Guillaume Boullé e impresa por Jean Crespin

Esta edición, en realidad, no es más que una reimpresión de la edición del año 1527, realizada por el mismo impresor y a cargo del mismo editor, y es prácticamente idéntica, pues ambas tiradas solo se diferencian en la portada y en pequeños detalles en los tipos y la caja. El contenido de ambas ediciones es el mismo: el texto latino fijado por Bonus Accursius que se imprimió por primera vez en Milán en 1475; la exégesis de Raphael Regius que apareció por primera vez en Venecia en 1493; una vida de Ovidio; las Tropologicae expositiones de Petrus Lavinius y los Argumenta o resúmenes atribuidos a Lactancio Plácido, publicados conjuntamente por primera vez en la edición de Lyon de 1510; el texto va acompañado también por los comentarios de Jacobus Crucius, Joannes Baptista Pius, Ludovicus Celius, J. Baptista Egnatius y Philippus Beroaldus, añadidos en sucesivas ediciones, y a todo esto se añaden los dísticos de Joannes Franciscus Quintianus Stoa, incluidos por primera vez en la edición de 1527. El ejemplar compostelano carece de gran parte de este contenido, ya que faltan la vida de Ovidio, los prefacios de Regius, el comentario de Lavinius y los dísticos de Quintiano, así como los inicios de los libros 1, 5, 8 y 15 y por tanto las respectivas imágenes que los introducían.

Desde el punto de vista de la ilustración, ambas ediciones iban adornadas igual, con dieciséis xilografías: quince grabados para ilustrar cada uno de los libros de las Metamorfosis y un grabado con el diagrama astronómico circular con los vientos, las zonas climáticas de la tierra y los solsticios y equinoccios, que figura por primera vez en el incunable veneciano de 1493, que ya conocemos de nuestra visita a los fondos de la Biblioteca Xeral de Santiago y que se incluye desde ese momento en todas las ediciones con el comentario de Regio. Las ilustraciones del texto, que narran una o varias escenas relacionadas con un episodio de cada libro, de acuerdo con el modo de la “narración continua”, son una reutilización de los grabados, creados para la edición de Lyon de 1510, que están atribuidos al ilustrador Guillaume II Leroy. 

Las estampas representan quince episodios relacionados con las historias narradas al principio de cada uno de los libros del poema ovidiano, de acuerdo con el esquema creado para la edición de 1510, en la que se establece el modelo de la serie de grabados. La selección de historias escogidas para ilustrar estas ediciones latinas de Lyon incluía los siguientes episodios: la creación del mundo, para el libro primero; la historia completa de Faetón con su trágico final, para el libro 2; la historia de Cadmo y la fundación de Beocia del libro 3; el episodio de las Miníades, libro 4; para el libro 5, la lucha entre Perseo y Fineo; la historia de Aracne para el libro 6; en el libro 7, las aventuras de Jasón en la Cólquide; para el octavo libro, la historia de Minos y Escila de Mégara; para el libro 9, la historia de la lucha entre Hércules y Aquelóo, con la boda del héroe vencedor con Deyanira y el episodio posterior del intento del rapto de Neso; para los libros 10 y 11, la historia de Orfeo y Eurídice y la muerte de Orfeo, respectivamente; para el libro 12, el prodigio de Aúlide, antes de la partida para Troya de los héroes griegos; para el 13, el juicio sobre las armas de Aquiles, el posterior suicidio de Ayax y las circunstancias de la venganza de Hécuba; para el libro 14, la visita de Glauco a Circe para pedirle ayuda para conseguir el amor de Escila, y la coronación de Numa y su encuentro con Pitágoras en Crotona, para ilustrar el libro 15. 

El siglo XVII: la gran edición belga de 1677

            El “Ovidio ilustrado” del siglo XVII está representado en la librería franciscana por un ejemplar único de un libro excepcional: la edición del impresor belga François Foppens publicada en Bruselas en 1677, bajo el título Les Métamorphoses d’Ovide en latin et en françois, divisées en XV livres, avec de nouvelles Explications Historiques Morales & Politiques, sur toutes les Fables, chacune selon son sujet; de la traduction de Mr Pierre Du-Ryer parisien, de l’Académie Françoise. Édition nouvelle, enrichie de tres-belles figures. Se trata de una edición de gran formato, un gran folio, con el texto latino de las Metamorfosis y la traducción francesa en prosa realizada por Pierre Du-Ryer. La edición de Foppens contiene, además, el Juicio de Paris en la traducción francesa de Nicolás Renouard, y veinte de las veintiuna Heroidas o epístolas de las heroínas traducidas también al francés. El texto del poema, dividido en fábulas, va precedido de los argumentos o resúmenes y seguido de explicaciones. Se trata, por tanto, de una edición un tanto especial, sobre todo, por su aparato figurativo y por la calidad de la impresión, fruto de la labor de un impresor de gran talento como Foppens; un producto editorial destinado a poseedores de alto nivel, como se aprecia en la dedicatoria del librero a Carlos V de Lorena.

Desde el punto de vista de la ilustración, como se anuncia en su título, la edición va enriquecida con una serie de ilustraciones, designadas como tres-belles figures, que se encarnan en un conjunto de ciento veintiséis aguafuertes de calidad desigual: el grabado de la portada, firmado por Bouché, el grabado con el retrato del príncipe Carlos de Lorena, ciento veintitrés grabados para otros tantos episodios de las Metamorfosis y uno más para ilustrar el texto del Juicio de Paris. Las Heroidas no llevan ilustración alguna. Sin duda, uno de los grandes atractivos de esta gran empresa editorial lo constituye, por una parte, el hecho de que la serie de grabados para la ilustración del poema es nueva. Se ilustran ciento veintitrés episodios o fábulas de los más de doscientos que componen las historias de las Metamorfosis y, aunque las creaciones están dentro de la tradición de la ilustración anterior, muchas de las propuestas son novedosas. Por otra parte, la serie está llena de creaciones de grandes grabadores flamencos, que, sin embargo, aparecen mezcladas con estampas de peor factura. 

Varios de los grabados van firmados, lo que nos permite poner nombre a algunos de los creadores implicados en la nueva ilustración de los episodios ovidianos. Por su firma identificamos a Martin Bouché, que firma, como grabador, la portada y once grabados; Frederick Bouttats, que firma seis grabados; Paul Bouché, que firma tres, además de Peeter Clouwet, que firma, como grabador, el grabado nº 3, en el que figura como diseñador Abraham van Diepenbeeck. Por otra parte, el monogramista HA, un artista no identificado con seguridad, firma como responsable del diseño de tres de los grabados. No obstante, la lista de artistas se amplía gracias a las investigaciones de varios estudiosos que argumentan la atribución de buena parte de las estampas a varios miembros de conocida familia de grabadores flamencos de Passe. El trabajo de los grabadores refleja o trasmite directamente creaciones de artistas, que ya habían fallecido cuando se acomete esta empresa editorial, e incorpora versiones en grabado de cuadros de los grandes pintores flamencos del momento, como Rubens o Rembrandt, que están detrás de algunas de las estampas, como la nº 16 (Juno coloca los ojos de Argos en la cola del pavo real) o la nº 32 que cuenta la historia de Acteón y el baño de Diana.  

A esta singularidad de la edición, se une otra circunstancia en el ejemplar compostelano que lo convierte en una pieza única en el panorama bibliográfico, y es el hecho de que sus grabados están afectados por un caso particular de censura. Las estampas que muestran desnudos presentan una serie de elementos utilizados para ocultar la exposición de los cuerpos que son cuidados diseños que contribuyen a aumentar el sentido artístico que caracteriza a esta edición. La mayor parte de las veces los cuerpos se cubren con sutiles ropajes, vestidos o mantos, como se ve en la estampa de Acteón inspirada en Rembrandt, mientras que en otras ocasiones se dibujan sobre los desnudos otros elementos, como el árbol que se superpone a la figura de Io en el grabado que la muestra ante Júpiter (grabado nº  12, p. 29), o el ceñido “vestido” de hojas que sube por el cuerpo de la Dafne perseguida por Apolo que comienza su metamorfosis en laurel (Grabado nº 11, p. 25). Todos los elementos de censura están realizados con tinta y con delicados trazos, lo que en muchas ocasiones ha hecho difícil diferenciarlos de las líneas del propio grabado. Se desconoce, no obstante, el momento y el autor de la artística censura, que se aparta de los habituales “borrones” o manchones de tinta, y que convierte, como ya hemos apuntado, al ejemplar compostelano en un verdadero unicum en el panorama bibliográfico ovidiano.  

La edición es, sin duda, una pieza singular, de la que se conservan pocos ejemplares. Concretamente, hasta el momento no tenemos constancia de la existencia de más de cuatro ejemplares en las bibliotecas españolas: el de la librería franciscana, que hemos presentado; el fantástico ejemplar de la Biblioteca del Senado; un ejemplar en Toledo, y uno en una biblioteca privada de A Coruña.

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En Fonseca: los Ovidios ilustrados de la Universidad de Santiago de Compostela (y III)

En esta tercera entrega sobre la Biblioteca universitaria compostelana nos corresponde visitar la parte del fondo histórico que contiene las versiones más eruditas de la obra de Ovidio. Un conjunto de ediciones que, además de constituir un hito en la edición y el estudio de las obras del poeta latino, incorporan ilustraciones de distinto tipo. Estas imágenes ratifican el interés que despiertan los contenidos ovidianos en el campo de la figuración y, con frecuencia, la necesidad de mostrar de forma visual las historias concebidas por el autor y, en ocasiones, también otros aspectos relacionados con su obra.

El siglo XVI no es solo el momento del despegue de la ilustración del poema de las Metamorfosis y de su influencia en el arte, sino también el de la consolidación de los comentarios humanistas de las obras del poeta, que desembocan en la filología crítica de los siglos siguientes. La biblioteca universitaria tiene, como era de esperar, un gran fondo de textos de uso académico con comentarios a todas las obras ovidianas, entre los que destacan los ejemplares de las ediciones que deciden incorporar la imagen a la erudición. Evidentemente, la ilustración de estos impresos no hereda el interés por el contenido detallado de los episodios, pero ofrece, sin embargo, un contrapunto a la figuración de los contenidos de las obras que obligan a adoptar una mirada distinta a lo que supone Ovidio desde el punto de vista de la imagen.

De este grupo de impresos ilustrados diferentes, la Xeral conserva, encuadernada en un volumen facticio, la edición completa de los comentarios y observaciones a las obras de Ovidio de Hércules Ciofano, el famoso humanista y filólogo, nacido en Sulmona como el poeta. La serie de textos se imprime en Amberes en distintos años consecutivos, entre 1581 y 1583, en la casa del famoso editor Cristóbal Plantino, como una especie de segunda edición del conjunto que ya había publicado Aldo Manucio en Venecia entre 1575 y 1581. De todos ellos, solo el comentario de los Fastos, que se edita en 1581 y los comentarios y observaciones a las Metamorfosis de 1583, incluyen algunos grabados de diversos tipos.

El primero de ellos lleva como frontispicio, un grabado que representa un busto de Ovidio de perfil, coronado de laureles y con una prominente nariz colocado dentro de una medalla ovalada rodeada por una orla en la que se puede leer:  P. OVIDIUS. NASONIS. SULMONEN. La estampa incorpora, además, un pie que simula una inscripción epigráfica con el texto: EX. ANTIQUO. LAPIDE. SULMONE. QUEM. IULIUS. AGAPITUS.  HERCULI.  CIOFANO. DONO. DEDIT.

El comentario de las Metamorfosis, en cambio, lleva dos xilografías incluidas en el texto. La primera de ellas (p. 56) acompaña al comentario sobre la “astronómica” historia de Calisto y su catasterismo, que Ovidio cuenta en el libro segundo (vv. 401-531), y representa las constelaciones de la Ursa maior, la Ursa minor y la de Draco. La segunda está insertada en el comentario del libro XIII (p. 233), donde se analiza el texto de la disputa por las armas de Ulises y Ayax (123-381), y es un pequeño recuadro asociado al termino NOBILITAS en el que se encuentra un busto que se identifica como Ulises por la inscripción que lleva, en la que el héroe griego se muestra bajo la apariencia de un caballero de época tocado con un gran sombrero.

También se encuentra en la biblioteca compostelana un ejemplar de los tres tomos, encuadernados en dos volúmenes, editados en Fráncfort en 1601 en la imprenta Wecheliana bajo el título Pub. Ovidii/ Nasonis sulmonensis/ poetae operum/ tomus tertius/ in quo/ Metamophosews lib. xv./ cum commentariis Raphaelis Regii, &/ annotationibus Jacobi Micylli:/ et/ carmen in ibin/ cum commentariis Domitii Zarotti et/ Iacobi Micylli/ quibus accesserunt observationes/ Herculii Ciofani & Greg. Bersmanni/ Notae perpetuae./ Cum indice copiosissimo. Se trata de otra de las grandes ediciones de la obra completa de Ovidio, que va acompañada por una batería de comentarios de varios eruditos de distintas época que tuvo una gran importancia y difusión. Como sucedía en el caso de la edición de Ciofano, esta edición filológica no tiene la intención de mostrar contenidos figurados, pero, sin embargo, en el tomo correspondiente al texto comentado de las Metamorfosis recoge el testigo de la primera edición de Regio e incorpora tres diagramas de tipo astronómico y cosmográfico que acompañan al texto del poema, que, en el libro primero, se ocupa de establecer una cosmogonía, con la separación de los elementos y la creación del mundo. Los esquemas figurados remiten al conocimiento ptolemaico de la situación de la tierra, los principales planetas, la luna, el sol y las estrellas fijas, y al diagrama de las zonas de la tierra, los climas y la influencia de los vientos expuesto en dos proyecciones separadas, que desgajan la información conjunta del diagrama que acompaña la edición incunable de las Metamorfosis que posee la biblioteca y habíamos comentado en nuestra primera entrada sobre Fonseca.

Siguiendo con las ediciones filológicas de gran envergadura que incorporan ilustraciones, la biblioteca posee también la obra completa de Ovidio en tres volúmenes que se edita en Leiden en 1670 en la Officina Hackiana con el título Publii Ovidi  Nasonis/ Opera Omnia,/ In Tres Tomos Divisa,/ Cum Integris/ Nicolai Heinsii, D. F./ Lectissimisque Variorum Notis/ Quibus non pauca, ad suos quaeque antiquitatis/ fonts diligenti comparatione reducta,/ accesserunt/ Studio/ Borchardi Cnippingii. Los ejemplares de esta edición, que recogen la recensión de Nicolaus Hensius y las notas de Bochardus Cnippingius son una de las muestras de la edición crítica del texto y el comentario filológico que se lleva a cabo en los Países Bajos a partir del tercer cuarto del siglo XVII. A pesar de su tono académico, los tres volúmenes se adornan con unos grabados de gran calidad que cumplen la función de completar de manera pertinente el sentido de cada una de las obras del poeta. El planteamiento de la edición y la ilustración son una réplica de las obras completas en tres tomos publicadas en Leiden por P. Leffen en 1662, que llevan el mismo texto y el comentario de Cornelius Schrevelius.

El primer tomo, que contiene el conjunto de la obra amorosa y texto de las cartas de las heroínas, tiene únicamente dos ilustraciones: una anteportada calcográfica  y un frontispicio con el retrato de Ovidio. El grabado de la portada figura el Juicio de Paris, el famoso episodio amoroso de la mitología antigua, que es una de las pocas historias que no cuenta el poeta en las Metamorfosis, pero que está presente en las Heroidas a través de las cartas de Paris y Helena y resulta muy adecuado para introducir la poesía de corte erótico. El grabado del frontispicio, en cambio, reproduce un medallón con el retrato del poeta que lleva la inscripción: PUBLIUS OVIDIUS NASO SULMONENSIS EX VETERI NUMISMATE REPRAESENTATUS.  El grabado de la portada va firmado por el ilustrador Pierre Philippe, como los grabados de los otros tomos.

El segundo volumen, que contiene el texto de las Metamorfosis, lleva una portada calcográfica con un grabado del Rapto de Europa, que procede del cuadro realizado en 1640 por el pintor Simón Vouet, actualmente en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid. El grabado, ejecutado y firmado por Pierre Philippe, como grabador (P Phil Sculp), reconoce la autoría del diseño por medio de la firma: S Vouët inv[enit]

El texto del poema va ilustrado con quince grabados calcográficos, que funcionan como frontispicios de cada uno de los quince libros del poema. Las estampas, que forman parte de la tradición figurada que se crea con las creaciones de Giacomo Franco para la edición veneciana de 1584, que ya hemos comentado en nuestra entrada anterior, son grabados sinópticos que resumen los contenidos de cada libro, y están copiados por Pierre Philippe de las creaciones de Francis Clein y Salomón Savery para la edición inglesa de Oxford de 1632.

El tercero de los volúmenes, dedicado a la obra más “histórica” del poeta, si podemos definir así los Fastos y los libros del destierro, va ilustrado con un solo grabado que constituye la portada y muestra una escena en la que aparece el emperador Augusto a caballo, coronado de laurel, a cuyos pies se postra un personaje barbado y de descuidados cabellos que pretende figurar al afligido poeta desterrado, suplicando a quien lo había castigado el perdón que nunca llegó. 

Una mala copia del grabado del tercer tomo de la edición que acabamos de comentar, con la súplica de Ovidio al emperador, se utiliza también como portada en una rara edición del siglo XVIII, de la que la biblioteca compostelana posee el único ejemplar conservado en las bibliotecas españolas. Se trata de un volumen de pequeño tamaño con el texto latino de los seis libros de los Fastos, los cinco libros de las Tristes y los cuatro libros de las Epistulae ex Ponto, que ve la luz en Venecia en 1733 editado por Nicolò Pezzana, el impresor que heredó la famosa imprenta veneciana de Lucantonio Giunta.

Del mismo momento, cronológicamente hablando, es el siguiente ejemplar que contiene el conjunto de la poesía del destierro y se edita en Venecia en 1756 en casa de Modesto Fenzi. Se trata de una edición, relativamente difundida, en dos tomos que van encuadernados juntos en un solo volumen, aunque con portadas independientes: el primero de ellos contiene la edición que hace Erdmann Uhse (1677-1730) de los cinco libros de  las Tristes, con notas ad modum Johannis Minellii, es decir, sobre el modelo de las ediciones comentadas por Johannes Minellius,  y el segundo, los cuatro libros de las Epistulae ex Ponto y el Ibis  recensionadas por Johann Heinrich Kromayer,  también anotadas al modo de Minellius.

De nuevo, como edición escolar, la ilustración se limita a dos frontispicios, uno para cada uno de los tomos. El que introduce el tomo primero funciona como segunda portada y contiene un retrato de Ovidio y el título de la edición, en una composición  que presenta, sentados sobre un altar en el que está escrito el título de la edición, a dos niños desnudos sosteniendo una medalla con la efigie de Ovidio, coronado de laureles, en la que se puede leer PVB OVIDIUS NASO. El segundo frontispicio, en cuya parte inferior se muestra el título abreviado de la edición de las Pónticas, consiste en un mapa del lugar del destierro del poeta, el Ponto Euxino, en el que se reseñan los nombres de las ciudades, ríos y cordilleras de la zona.

Por último, la biblioteca conserva las obras completas de Ovidio, con el texto latino de Burmann, que se editan en 1762 en la imprenta parisina de Joseph Barbou. Se trata de una obra de gran difusión, que se encuentra en varias bibliotecas españolas. Se compone de tres volúmenes, cada uno de los cuales va ilustrado con un frontispicio a toda página y una viñeta calcográfica al comienzo del texto, del tamaño de una tercera parte de la caja del texto. Las calcografías, que parecen concebidas  ex profeso para esta edición, van todas firmadas por los dos artistas implicados: el diseñador, Charles Eisen,  y por uno de los dos grabadores que los ejecutan, Joseph de Longueil o Jean-Charles Baquoy

El primero de los tres volúmenes, subtitulado Erotica, está dedicado a la obra amorosa y contiene las Heroidas, Arte de amar, Remedios contra el amor, Amores y Sobre la cosmética del rostro femenino, más dos obras atribuidas a Ovidio, Haliéutica y Nux. El frontispicio que lo introduce representa a Ovidio rodeado por sus libros en una escena alusiva a la poesía, lírica y elegíaca, mientras que la viñeta, que va ilustrando el texto de las Heroidas, en una alusión a las cartas amorosas de las heroínas, representa a Ovidio escribiendo frente al retrato de su amante, Corina, sostenido por unos amorcillos.

El segundo tomo, que contiene el poema de las Metamorfosis, lleva un frontispicio que representa una escena alegórica en relación con la historia de la fábula, y una viñeta que ilustra el inicio del texto del libro primero y  reproduce la historia de Deucalión y Pirra.

Por último, el tercer volumen, que contiene el resto de las obras ovidianas, Fastos, Tristes, Pónticas y el Ibis, va ilustrado con un frontispicio que representa el momento de la despedida de Ovidio de su esposa cuando se dispone a emprender la marcha hacia el destierro; la viñeta, que introduce el inicio del texto de los Fastos, representa la danza de los sármatas alrededor del túmulo de Ovidio.

Con el adios de Ovidio a Roma nos despedimos de la magnífica biblioteca de la Universidad de Santiago.

 

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En Fonseca: los Ovidios ilustrados de la Universidad de Santiago de Compostela (II)

Después de una larga pausa veraniega, con el otoño volvemos para seguir explorando la presencia de Ovidio en el fondo antiguo de la Biblioteca Universitaria de Santiago.

En esta segunda entrada sobre la biblioteca compostelana nos ocuparemos de presentar los ejemplares de las traducciones del poema de las Metamorfosis que ven la luz en el siglo XVI y XVII. Se trata de verdaderos best-sellers que difunden por Europa el poema ovidiano en italiano, español o flamenco, acompañado de ilustraciones narrativas que embellecen los libros y ofrecen una lectura figurada de los episodios. Resulta especialmente interesante comprobar que las versiones ilustradas de esta obra de Ovidio que se conservan en la biblioteca de la Universidad constituyen una muestra de las tres maneras de ilustrar las ediciones del poema mitológico que se conciben en este siglo que por la difusión y la fama que adquirió se ha dado en llamar la Aetas Metamorphoseos.

Por tanto, a través de los ejemplares del Fondo Histórico compostelano, versiones en distintas lenguas y formatos, se puede trazar el proceso de difusión e influencia de las Metamorfosis en la segunda mitad del siglo XVI, porque en ellos se constatan las innovaciones más importantes, no solo en los formatos editoriales, sino, sobre todo, en la creación de imágenes para ilustrar los contenidos mitológicos.

La biblioteca conserva un ejemplar de cada una de las dos únicas ediciones españolas que llevan ilustraciones y, además, un ejemplar de la bellísima edición veneciana de la famosa e influyente traducción italiana de Giovanni Andrea dell’Anguillara, que, por primera vez, en 1584 se edita adornada con unos grabados en cobre de gran calidad, que inauguran un nuevo modo de figurar el mito ovidiano.

Desde el punto de vista de la cronología de la tradición ilustrada, el ejemplar que representa el primer desarrollo de las nuevas formas de ilustrar el mito es la traducción española atribuida a Jorge de Bustamante y publicada en Amberes en 1595 en casa de Pedro Bellero. Esta traducción española en prosa, que está trufada de comentarios y alegorías, es la primera versión en español del siglo XVI y se edita dieciocho veces desde inicios del XVI al inicios del XVII. A pesar de este éxito editorial, el texto mereció, sin embargo, una sola versión ilustrada, que es esta edición hispano-flamenca que lleva un juego de xilografías, que son copias fidelísimas de las planchas del grabador alemán Virgil Solis.

Licaón en lobo. Libro 1 (f. 7)

Las copias que ilustran la edición española se distinguen con dificultad de sus modelos alemanes, ya que algunas de las estampas de 1595, como la que representa la transformación de Licaón en lobo, muestran el monograma VS, la firma de Virgil Solis, lo que hizo pensar en una reutilización de las planchas originales. Sin embargo, la serie alemana no solo muestra el monograma del autor en muchas más planchas que el juego que aparece en la edición de Amberes, sino que además incorpora otras marcas de posibles grabadores del taller de Solis, que están ausentes en las planchas de la versión española. Sobre esta base se considera, pues, que los grabados que acompañan a la traducción de Bustamante deben de ser obra de un autor flamenco anónimo.

El ataque de las mujeres de los Cícones y la muerte de Orfeo. Libro 11 (f. 165v)

Por lo que se refiere al modo de ilustración del poema, de los alrededor de doscientos cincuenta episodios o historias mitológicas expuestos o narrados con mayor o menor detalle en las Metamorfosis, en la edición de Amberes se representa un amplio muestreo en la serie de ciento setenta y cinco grabados. Algunos de ellos resumen varios momentos de una historia o episodio, como el que nos muestra la muerte de Orfeo, narrada en el libro décimo primero, mientras que otros desglosan en varios grabados dos o tres momentos de una misma historia, los que representan la historia de Cadmo y la fundación de Beocia, narrada en el libro tercero.

La edición, pues, con su profusa ilustración, pretende ofrecer una versión visual de la mayoría de las historias y episodios narrados en el texto y, a la vez, constituye un caso muy interesante dentro de la ilustración de Ovidio, porque se incardina en la serie de traducciones a las lenguas vernáculas del poema de las Metamorfosis que se hacen acompañar por series de imágenes de larga e importante tradición. Por su relevancia es una edición de gran difusión que está presente en numerosas bibliotecas españolas, en las que hasta el momento hemos localizado doce ejemplares, cuatro de los cuales ya se encuentran alojados y estudiados en el sitio web de la Biblioteca Digital Ovidiana.

A diferencia de esta edición de las Metamorfosis ampliadas, tanto en el texto como en la imagen, que se detiene en intentar figurar casi cada uno de los episodios, el otro ejemplar español ilustrado, que Diego Fernández de Córdoba publica en 1589 en Valladolid, y que contiene la que se considera la mejor traducción al castellano de Ovidio, producida en verso por Pedro Sánchez de Viana, es una versión muy distinta del poema con un tipo diferente de ilustración.

Las Transformaciones de Ouidio traduzidas del verso latino, en tercetos, octauas rimas por el Licenciado Viana, en lengua vulgar castellana. Diego Fernández de Córdoba, Valladolid, 1589

Cronológicamente, representa el segundo tipo de ilustración que se desarrolla en Italia y que se materializa en la primera edición de la traducción italiana de Anguillara publicada por G. Griffio en 1561. En estas ediciones hay una reducción drástica de los grabados, que quedan en quince, uno por cada uno de los libros. Un tipo de aparato figurativo que tiene su origen en los usos de los manuscritos y los incunables franco-flamencos y se materializa en las ediciones francesas del primer cuarto del XVI, a partir de la lionesa de 1510.

Ya hemos entrado en contacto con esta edición española en nuestra visita a la biblioteca de la Catedral de Santiago, que también conserva un ejemplar, de modo que ya hemos expuesto las características de este producto de corte italianizante, cuyo modelo literario, editorial y figurativo es la exitosa traducción italiana de Anguillara, que en 1589 ya tenía varias ediciones a sus espaldas, y circulaba por Europa como un best-seller.

Sin embargo, a pesar de que ya se había publicado con sus innovadoras calcografías la gran edición de la traducción italiana de 1584 de la que hablaremos a continuación, el producto español, más modesto y menos cuidado, no incorpora calcografías, sino que utiliza las mismas xilografías, de calidad desigual, que habían aparecido en la segunda edición de la traducción de Anguillara en Venecia en 1563, impresa por Francesco De Franceschi. Como ya hicimos ver en la entrada sobre el ejemplar de la catedral, los episodios representados parecen haber sido escogidos obedeciendo al criterio de representar las historias con las que comienza cada uno de los libros del poema,  y esto parece cumplirse casi sin excepción.

A pesar de sus fallos de edición, la traducción ilustrada de Sánchez de Viana,  conoce un éxito y una difusión sin precedentes en España, de modo que la mayoría de las bibliotecas españolas con fondo antiguo poseen uno o varios ejemplares. De los cuarenta y cuatro ejemplares localizados hasta el momento veintiséis se encuentran accesibles en sitio web de la Biblioteca Digital Ovidiana

Le Metamorfosi di Ovidio, ridotte da Gio Andrea dell’Anguillara in ottava rima, con le Annotationi di M Gioseppe Horologgi & gli argomenti & postille di M Francescho Turchi: In questa nuova Impressione Di Vagle Figure adornate. B. Giunta, Venecia, 1584.

Precisamente, el tercero de los grandes ejemplares ilustrados del quinientos que posee la biblioteca universitaria es la octava edición de la misma traducción de Anguillara, que publica en Venecia Bernardo Giunta en 1584, y va adornada con unas calcografías de gran calidad realizadas por Giacomo Franco, un grabador italiano, discípulo de Agostino Carracci. El ritmo de la ilustración de esta edición sigue siendo el escogido por todas las ediciones de la famosa traducción italiana que, como acabamos de ver, también se adoptó en la versión española de Viana: quince grabados, uno para cada uno de los libros.

Desde el punto de vista de la técnica, la novedad fundamental de esta difundidísima edición radica en el cambio de la xilografía a los grabados en cobre, pero las estampas constituyen una innovación también desde el punto de vista formal, porque componen grandes frontispicios que se colocan junto al inicio de cada libro, inaugurando una visión distinta de la figuración narrativa del mito.

En un formato también nuevo, a toda página, cada uno de los quince grabados recoge una serie de episodios -no todos- de los que se desarrollan en el libro en cuestión. Sirviéndose del procedimiento de la narración continua, que compone una gran escena en la que se figuran distintos episodios para mostrar una secuencia temporal dentro de una unidad espacial, los grabados de Franco pretenden funcionar como una suerte de resúmenes figurados de las historias contenidas en cada uno de los libros que ilustran. El intento de compilar los contenidos del poema, libro a libro, se refleja también en los «Argumentos» compuestos por Francesco Turchi que acompañan a los grabados en la introducción a cada libro.

Las historias se figuran presentándolos desde delante hacia atrás, disminuyendo en tamaño y acomodándose a los lados, y en la parte inferior y superior de una línea, cuya lectura parte, unas veces, desde arriba, y, otras, va desde el frente hacia atrás. Por regla general, cada estampa privilegia uno de los episodios de cada libro por medio del tamaño, de la colocación, o de ambas cosas, y, a continuación, se colocan el resto de los episodios representados que van disminuyendo en tamaño a medida que se alejan hacia el fondo de la imagen. Las historias aparecen plasmadas en su imagen más significativa, y, como en el propio poema, se concatenan dentro de un fondo común por medio de elementos naturales de paisaje, o estructuras arquitectónicas, urbanas o aisladas, que acogen a las figuras. Todos los personajes que forman parte de las distintas escenas llevan inscrito al lado su nombre.

Todas las ediciones de esta traducción italiana tuvieron un gran éxito, como ya hemos apuntado, pero, de manera concreta, esta gran edición se convirtió en un verdadero fenómeno editorial en Europa. En las bibliotecas españolas se han localizado hasta el momento trece ejemplares, de los cuales en el sitio web de la Biblioteca Digital Ovidiana  se encuentran alojados y estudiados ocho.

Estos tres ejemplares, que representan el mejor Ovidio ilustrado del XVI, junto con la famosa traducción de Ludovico Dolce, que no está presente en la Biblioteca Xeral, tienen una importancia añadida por la influencia que ejercen sus textos e ilustraciones, no solo en los artífices, pintores y escultores del momento, sino también en otros ámbitos de las artes, como el propio teatro del Siglo de Oro. A esto habría que añadir el hecho de que las altas cotas de innovación en la narración figurada de los episodios mitológicos inspirados por Ovidio que se alcanzan en este momento no se van a ver superadas en siglo siguiente, de modo que la pervivencia de las series figuradas de grabados continúa durante largo tiempo en la edición del poema.

Un ejemplo de esta pervivencia es el éxito de la traducción flamenca de las Metamorfosis de Jan Blommaerts (Johannes Florianus 1522-1585), de la que, entre 1555 y 1650, se hicieron hasta dieciocho ediciones con diferentes juegos de grabados.

Metamorphosis dat is: Die Herscheppinghe oft Veranderinghe beschreuen vanden vermaerden ende gheleerden Poet Ovidius. G. Leestens, Amberes, 1619

A la impresa en Amberes en 1619 por Guilliam o Willem Lesteens (1590–1661), pertenece un ejemplar conservado en la biblioteca compostelana. Esta edición flamenca es una reimpresión con ligeras modificaciones de la edición de la traducción de Florianus que publica en Amberes en 1595 Peeter Beelaert, el mismo Pedro Bellero que imprime el mismo año la traducción de Bustamante que hemos comentado más arriba. Como su “gemela” española, iba ilustrada con un juego de ciento setenta y cinco grabados, copia de la serie de ciento setenta y ocho estampas realizadas por Virgil Solis.

La misma serie acompaña al texto en la edición de 1619, aunque en este caso  son ciento setenta y seis los grabados incluidos, con uno más que no figuraba en la edición de 1595, concretamente el de la conversión de las Helíades, las hermanas de Faetón, en árboles. Este mismo juego de xilografías se vuelve a utilizar en una serie de ediciones flamencas que se imprimen en Amberes y Rotterdam a lo largo del siglo XVII, en 1631, 1637 y 1650

Esta edición flamenca es una rareza en las bibliotecas españolas ya que, además del ejemplar de la biblioteca compostelana, solo se conserva otro ejemplar en la Universidad de Sevilla.

 

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